Sí. Ese fue el «saludo» que me envió en un correo electrónico un rector de un colegio.
¿Mi pecado? Haberle propuesto que examinaran mi libro en la cátedra de paz de los grados más altos en su colegio.
Este es el libro que propuse: ¿Acabar con la JEP?
El atento mensaje de respuesta que recibí me llevó a varias reflexiones.
Primero.
El remitente intentó pasar por anónimo y me lo envió desde una cuenta de correo alterna, asumiendo que no podría identificar quién me lo enviaba. (No logró esconderse)
Segundo
